Las impresiones de Jorginho del Betis 1 – 0 Levante

El partido | Los jugadores | El entrenador


Victoria balsámica y vital. No importante, vital para la permanencia. A todos nos gustaría hablar de otros objetivos pero esta temporada parece que es lo que tenemos.

 

La imagen del equipo es para rezar porque la temporada terminase hoy mismo, por no alargar un camino que no va a ningún sitio. Triste decir eso, pero es así. Llegó aquí el Levante y no es que fuese mejor que el Betis es que los dos, y me duele decir esto, demostraron ofrecer poco fútbol. El partido por como se sucedió y por esas modernas horas a las que ahora se juega, era una invitación tácita a irse a la cama antes de tiempo.


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Los dos equipos jugaron a muy poco. El Levante, en mi opinión algo mejor colocado aunque con menos calidad para generar, quiso menos el balón que el Betis, pero cuando lo tenía sabía mejor lo que hacer. Sin dominar y sin nada del otro mundo, dispuso de las mejores ocasiones en las botas de Rossi, su mejor hombre sobre el césped. Tampoco es que fuese una oleada de peligro en el tedioso partido que perfectamente podría haber sido otro deporte bastante lejano al fútbol que gusta ver. El juego del Betis, tosco, sin ideas, repetitivo. Manejamos el balón, lo reciben los mediocentros que ven a dos hombres en banda y dos arriba, totalmente estáticos. El rival presiona, el equipo carece de apoyos sin balón al poseedor del esférico, eso genera imprecisiones y los minutos pasan sin que el aficionado vea nada de nada.

 

Los conceptos ofensivos del Betis brillan por su ausencia. Nadie se mueve, nadie la quiere, contados desmarques en ruptura y solo el recurso que te pueda dar Musonda o Joaquín en un uno contra uno que tampoco abundó en exceso. El equipo va a una banda, toca y toca sin avanzar un solo metro y cuando todo está demasiado congestionado para continuar por ese camino, cambio de juego a una posible subida de Montoya o Molinero que contadas veces acaba con un centro aprovechable. Y ese es el Betis del sábado. Un equipo que cierra las persianas al pasar del centro del campo si es que consigue atravesarlo. Si alguien recuerda la presión adelantada que vimos en Villarreal, lo hará como quien tuvo un sueño no sabe muy bien cuando. El Betis ya no juega así y es una pena, porque jugamos a esperar, pero jamás vemos un contragolpe, balón atrás, repliegue del rival y salimos jugando sin saber muy bien que hacer y a donde ir. Y las impresiones que te deja, ya que este post se titula así, es que hay que sudar sangre para ganar un partido.

 

En definitiva, este partido se resume con el pie doblado de Verdú, que tuvo la más clara del partido y la mandó incomprensiblemente al corner (tremendo como su paso por el Betis ha acabado con su carrera antes de tiempo), un cabezazo de Medjani que salvó Adán con una buena parada, un par de caracoleos de Musonda superando líneas rivales y un gol del de siempre, del que ya es máximo goleador nacional junto a Aduriz y Borja Bastón en el tercer equipo menos goleador de la categoría, que se dice rápido. 1-0, tres puntos y lo más curioso es que jugando tan mal al fútbol, el Real Betis Balompié es 12º clasificado de primera división con los mismos puntos de los que disfruta el Eibar, Valencia o Deportivo en los que nadie habla de descenso. ¿Mérito? ¿Demérito de los demás? Interpretaciones hay para todos los gustos pero al menos se dio un paso para la permanencia que por desgracia, es el único objetivo al que hoy se puede aspirar.


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Adán: Tras dos partidos a un nivel más bajo del habitual, apareció cuando debía. No es que el Levante generase un gran peligro pero estuvo cuando debía, como suele hacer.
Pezzella: No estuvo mal. Bien por alto y al corte. En velocidad es cuando más problemas pasa pero su partido fue correcto.
Montoya: Otro que firmó un partido correcto a pierna cambiada. Su proyección ofensiva no es especialmente alta en la derecha y menos aún en la izquierda, pero su rapidez apaga a veces fuego antes de que se genere.Molinero: Partido no muy bueno el suyo. A veces cerró en exceso y sus centros no fueron del todo buenos. Con la recuperación de Vargas, pues el peruano es un fijo en el once, saldrá de él casi con toda seguridad.
Bruno: Estuvo bien, fue duro y contundente. No deja que los delanteros se sientan cómodos y la defensa mejora con él en mi opinión, aun con sus errores.
N’Diaye: No estuvo tan destacado como en otros partidos. Probablemente sea porque curiosamente el Betis acumuló jugadores por el centro pero en ataque, haciendo un embudo ineficaz, mientras que en defensa hubo huecos que no taparon con la colocación sobre el césped como otras veces. Igualmente no desentonó.

Ceballos: No estuvo mal pero sí discreto, al igual que N’Diaye. Es muy complicado para los mediocentros comenzar el juego del equipo con lo poco trabajadas que parecen las trancisiones ofensivas en el Betis y lo estático que estuvieron los atacantes.

Joaquín: Lo intentó y se esforzó. Intentó encarar y superar líneas pero tanto él como Musonda se fueron mucho al centro en la primera mitad y dieron poca amplitud al campo. En la segunda, con el cambio de banda, aunque encaró menos fue más efectivo atrayendo marcas y doblado por Montoya.

Musonda: Es el jugador más diferencial del Betis. El único que, aunque no de forma continuada, sacó al equipo de la rutina. Encaró, se marchó varias veces y habilitó a sus compañeros, no con demasiado acierto pero sí de forma productiva.

Jorge Molina: Como dicen en el FIFA, es de esos partidos en los que te preguntas si salió al campo. Un par de protestas y un partido estático en el que no se le vio.

Rubén Castro: Lo intentó aunque en realidad, parecía no estar en el partido hasta que marcó. Pero marcó, y se puede decir que Rubén es lo que diferenció al Levante del Real Betis el sábado. El mejor goleador de la historia en verdiblanco. Cuando se marche, se valorará como la leyenda que ya es.

Van Wolfswinkel: Dio más movilidad que Molina aunque tampoco tuvo un partido especialmente destacado. Al menos entró al remate en los centros al área, que aunque parece muy básico, no lo vimos en toda la primera mitad. Sin más, muy discretos sus minutos.

Cejudo: Dio más proyección ofensiva al costado derecho y aun con sus errores y carencias, dio alternativas y amplitud al campo y asistió a Rubén en el gol.

Portillo: Minutitos al final. No entiendo como este jugador no ha tenido algo más de protagonismo. Al menos juega el balón con sentido cuando está en su poder, que no sobró en el partido.


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Juan Merino: No entendí el planteamiento, ni acumular jugadores por el centro haciendo que Joaquín y Musonda entrasen hacia dentro en horizontal en lugar de buscar diagonales. El equipo fue un embudo en la primera mitad que se atascaba en tres cuartos. En la segunda, con el físico dejando más espacios, se vio algo más de juego directo. En mi humilde opinión, el equipo hace ya varios partidos que no da la talla como si dio en otros y ofensivamente deja mucho que desear.

@jorgegonex | Mis impresiones del equipo tras el Real Betis – Levante

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