Las impresiones de Jorginho del Betis 1 – 0 Real Sociedad

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Primeros tres puntos de la temporada en primera división. Puntos importantes porque son los primeros, porque afectarán positivamente a la confianza del grupo y porque el equipo mostró buenas cualidades para competir en la categoría.

 

Lo primero que debo decir es que si bien el planteamiento en el Bernabeu me pareció erróneo y se daba por víctima desde antes de empezar, ante la Real Sociedad fue muy acertado. Lo cierto es que los donostiarras no venían jugando nada bien. Ya hace dos semanas, en su partido ante el Sporting, me pareció que David Moyes tenía mejores mimbres de lo que mostraba el fútbol que practicaba el equipo. Es por eso que veía una posibilidad grande de que el Betis ganase el partido a poco que saliese con intensidad a jugar y esa fue precisamente una de las claves del partido.

 

Pepe Mel introdujo, pienso que de forma muy acertada, a Joaquín en el once titular, con un centro del campo trabajador aunque con recorrido y un Portillo que fue de los más destacados. Ese juego interior, que le llevaba a partir desde la izquierda, para abarcar toda la zona de tres cuartos hizo que junto a N’Diaye y Petros el Betis fulminase a Illarramendi y Rubén Pardo. Igual que otras veces se le ha criticado a Mel la perdida del mediocampo o convertir el partido en un correcalles -y muchas veces con razón- el sábado ganó la partida táctica a Moyes con autoridad, creando una superioridad por el centro que la Real no supo contrarrestar y forzando el juego por la banda de Joaquín, su jugador más desequilibrante. El resultado, un Betis que dominó gran parte de los primeros 45′ y que realmente fue a ganar el partido. Y no solo tácticamente fue superior también en ganas, sacrificio u oficio. Precisamente Portillo, que hizo al Betis ganar en la posesión de balón, es el reflejo de ese esfuerzo con las constantes carreras a tapar la banda izquierda en cuanto los verdiblancos perdían el balón. Eso y una buena basculación de los mediocentros desquició a los donostiarras y les impidieron generar fútbol, algo que se les viene resistiendo este año.


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No obstante la clave del partido fue la expulsión del brasileño Petros, tan rigurosa como estúpida y que condicionó toda la segunda mitad, cambiando el contexto del encuentro de claro dominador a frontón inexpugnable. Y con esto llegamos quizás al principal pero del partido. Con la expulsión Pepe Mel movió ficha sacando a Ceballos por Jorge Molina para recomponer el centro del campo (decisión acertada pienso, más allá de matices subjetivos). Sin embargo el Betis cedió demasiado pronto el balón, no tuvo ningún plan B para mantener el balón, para salir al contragolpe y seguir jugando. Aun así, soportó, repelió y combatió cada balón que se acercó a la portería de Adan. Y con ello, se hizo con tres puntos de oro.

 

Pero si bien hay que trabajar ese plan B para futuros compromisos, lo que si vimos fue la cara B. Esa cara B que no tenía el Betis el año del descenso. Ese otro fútbol, la picardía, perder tiempo, no complicarse la vida, el carácter de una renovada zaga que se mostró contundente. El oficio, el trabajo y el compromiso de jugadores como N’Diaye, Portillo o Ceballos, que se dejaron el alma ayudando a una defensa que se mostró compacta y más segura que en muchos partidos anteriores. Un golpe de competitividad que animará a creer en este equipo porque hay mimbres y ha demostrado que puede competir. Esperemos que tanto jugadores como técnico sigan en esa línea positiva y acertada. Ayer se compitió y se vio un bloque. Con elementos que mejorar, el Betis que muchos queremos ver.


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Adán: No es que fuese un acoso y derribo de la Real Sociedad, pero estuvo bien colocado y muy enchufado. No le entraba el balón ni en fuera de juego y ese es el Adán que va a sumar muchos momentos buenos a este Betis.
Piccini: En la primera mitad se sumó al ataque con Joaquín. Se conocen bien de su etapa en la Fiorentina y demuestran ser una pareja muy aprovechable a nivel ofensivo. El juego del Betis se volcó a la parte derecha y aunque tuvo menos internadas por tener al portuense por delante, ayudó al ataque bético. En la segunda no se incorporó y pasó ciertos apuros ante las pocas ayudas que recibió se su compañero en la banda derecha.

Bruno: Tuvo un error de principiante al intentar ceder a Adán un balón que debió ir a la grada. Para muchos eso empañó su partido y sobre él cayeron varias críticas pero objetivamente el resto de su partido fue muy bueno. Se multiplicó en defensa, fue contundente y estuvo rápido al corte. Fue el jugador del Betis que más interceptó y realizó un buen partido.

Westermann: El alemán llegó al Betis algo fuera de forma, pues no es lo mismo entrenarse en solitario. Con el tiempo debe alcanzar su nivel y ya en este partido demostró algunas de sus cualidades. Imperial por arriba, mostró una gran colocación y una tranquilidad propia de su experiencia para afrontar las acometidas rivales. Lo cierto es que los que no conocían al jugador probablemente se llevaron una grata impresión del germano.

Vargas: Experimentado y con oficio, sin prodigarse mucho al ataque pero aportando contundencia y presencia en defensa. En la Real Sociedad, solo Bruma buscaba el desequilibrio, pues Xabi Prieto venía buscando el balón por dentro, pero finalmente el peruano se hizo con su banda y evitó muchas oportunidades rivales.

Petros: Personalmente me pareció un partido discreto el suyo. Cómodo por la posesión y el dominio del Betis, basculando y cerrando espacios junto a N’Diaye con cierta eficacia. Su expulsión fue muy rigurosa, por no decir que debió quedarse en el campo, pero también hay que decir que no puede meter la pierna en campo rival para propiciar esa situación. Habrá que esperar para verlo más.

N’Diaye: Lo vi más errático de lo que me pareció en los dos partidos anteriores, pero no demasiado. Participó de forma positiva con balón y trabajó mucho. La segunda parte fue una prueba de fuego para él y me ganó con sus repliegues cuando las fuerzas flaqueaban. Desde luego ha cambiado su cara y la visión que muchos tenían a base de trabajo.

Portillo: El trabajo de Portillo, lo definiría como brutal. Lo hice en redes sociales y lo hago aquí. La mayoría quizás se quede con su facilidad para triangular, sus apoyos, su pase al primer toque y lo bien que se asoció con Joaquín. Quizás para muchos ahí terminó su partido, con la expulsión y la ausencia del balón. Pero lo que hace brutal su partido no es lo que hizo con balón, porque conocemos esa faceta suya, son los 30 o 40 metros a sprint hasta la banda izquierda cada vez que el equipo perdía el balón. Tal vez sería más aconsejable que un mediocentro ocupara ese puesto y el repliegue de Portillo no tuviese que ser tan exagerado, pero montado así, su esfuerzo y compromiso lo convirtieron para mí en uno de los detalles agradables del partido. Su trabajo fue tremendo.

Joaquín: Tal y como empezó el partido pensé que iba a ser la gran figura. Ya no es solo verlo jugar con los compañeros y como sus acciones técnicas mejoran al equipo. Es verlo encarar, verlo convertirse en una pasadilla para De la Bella, verlo entenderse con sus compañeros y verlo centrar. Y es que cuando ves centrar a Joaquín la sensación que te queda es que es otro mundo con respecto a lo que veníamos viendo. Esos centros con la rosca que alcanzaron a sus compañeros, entre otros a Rubén en el gol, me dejó la sensación de que no es el único gol en el que va a participar esta temporada… Por descontado.

Jorge Molina: Apagado. Lo veo menos enchufado que el año pasado y estos tres partidos de liga no ha estado a ese gran nivel. Debe ir enchufándose, generando y participando en ese otro fútbol fuera del área que él sabe hacer. Fue sustituido tras la expulsión buscando la mayor rapidez en ataque de Rubén o Joaquín.

Rubén Castro: Sigue siendo el que aparece cuando el Betis lo necesita y el autor de los dos goles que el equipo lleva en liga. Socios como Van der Vaart o Joaquín junto a los conocidos Molina, Ceballos o Portillo deben abrirle nuevos caminos cara al gol.

Dani Ceballos: Entró para recomponer el equipo tras la expulsión en un contexto incómodo basado en defender, pero ahí él es un jugador con carácter para ayudar y fajarse y el equipo lo agradeció. Poco destacado, pero necesaria participación. Más aún mirando al banco.

Cejudo: Yo lo hubiese metido incluso antes, pues Joaquín llevaba varias jugadas sin ofrecer su ayuda a Piccini. Cejudo se mostró trabajador e intentó salir en alguna ocasión los minutos que estuvo sobre el campo.

Molinero: Entró enchufado, peleón y trabajó bien tras las molestias de Piccini.


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Pepe Mel: Pienso que el planteamiento del partido fue bueno. Como he dicho antes, a veces se le critica que el equipo salga poco intenso, el balón parado y que se pierda en demasiados partidos el centro del campo. Ayer el equipo saltó al campo intenso y comprometido, el balón parado no fue problema ante la contundencia bética y el centro del campo no se perdió mientras hubo once jugadores. No solo no se perdió sino que se le ganó a la Real que no encontró a Illarramendi y Rubén Pardo hasta que llegaron los minutos finales de la primera parte. Mérito del técnico y sus hombres.

Como principal pero, el cambio de Cejudo quizás llegó algo tarde y se cedió demasiado pronto el balón al contrario pero eran tres puntos importantes, había nerviosismo por empezar a puntuar y es una victoria que ayudará en cuanto a confianza. Nada que achacar al técnico que planteó y ejecutó bien el partido sobre el césped. Buen trabajo.


@jorgegonex | Mis impresiones del equipo tras el Real Betis – Real Sociedad

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