Betis 0 – 0 Sevilla ‘La historia de siempre’

Al fin un derbi en la ciudad, tras un año y 8 meses de espera, el Villamarín se vistió de gala con un mosaico, dos tifos y 50.000 gargantas pidiendo a su equipo que se dejase la piel en conseguir la victoria, para ello el Betis salía con: Adán en portería; Molinero, Bruno, Westermman y Vargas en defensa; N’Diaye y Petros en el doble pivote, Ceballos por delante, Cejudo y Joaquín por las bandas; Y Rubén Castro en punta.

 

Fútbol lo que se dice fútbol hubo poco, las ocasiones más claras las tuvo el Sevilla que fue el único que tiró a puerta, dos veces, una en cada parte, ambas de Gameiro y ambas salvadas por Adán, una al palo corto y la otra cruzada, salvó los muebles.

 

El Betis llegó mucho pero con poco peligro, tiró hasta 12 veces y ninguna fue a puerta. Rubén Castro anduvo desaparecido y Ceballos tocaba demasiado el balón, estaban muy cerca de él y no la movía con velocidad. Por las bandas el juego fue algo más creativo pero los centros no contactaban con Rubén que tenía que pelearse con las torres sevillistas.

 

En defensa si estuvo más sólido, apenas dejó que creara peligro y recuperaba el balón con velocidad, a tramos presionó y el Betis lograba recuperar el balón rápidamente ante un Sevilla que no era capaz de dar dos pases seguidos ante la presión.

 

En definitiva el partido fue intenso, sobre todo por el lado verdiblanco, N’Diaye y Petros se pelearon en el medio del campo con Banega y Krohn-Dehli y ganaron la batalla.

 

También jugaron Ricky que entró en el minuto 70 por Joaquín, Digard que entró por Ceballos en el 76′, que acabó agotado, y Varela que entró en el minuto 84 por Molinero que acabó lesionado.

 

Ricky bajó todos los balones que echaron por arriba pero a la hora de rematar no tuvo fortunas ni apenas oportunidades, pues con la entrada de Digard en el campo el Betis renunció al juego ofensivo, pues no tenía apenas jugadores de creación aunque si evitó más llegadas del Sevilla.

 

En resumen fue el derbi como los antiguos, con tanganas, con intensidad, aunque esta vez la puso el Betis pero con poco fútbol. Lo único que mereció la pena fue ver al Sevilla de Champions y de los millones perdiendo tiempo, enfriando el partido con tanganas y neutralizado por el coraje bético. Parecía que había vuelta Caparrós.

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