Criticar a la prensa, el nuevo deporte de riesgo

Esta noche, me ha pasado algo muy curioso. Como cada día, me dedico a opinar sobre aspectos de la actualidad bética que me parecen destacables, bien para opinar favorablemente o para todo lo contrario.

 

Ocurre que hay un ámbito de la sociedad que se cuida muy mucho de los ataques externos. No estoy desvelando ningún secreto si hablo del corporativismo que existe en la prensa, especialmente cuando son de sectores afines. La forma que tienen de responder a estas críticas suelen ir desde descalificar a quien las dice, hasta volcar todo el poder que tienen sobre ello. Pero la más curiosa, y que les suele ser efectiva, son las amenazas. Obviamente, no te pueden amenazar con partirte las piernas u obligarte a no opinar, ya que ambas cosas son delito.  Se ha producido cierta sofisticación en las amenazas (algo que no necesitarían si esa sofisticación hubiera ocurrido en su trabajo diario) y las amenazas ahora son por  cosas que no has dicho, o que no las has dicho con la intención que ellos le atribuyen con el fin de convertirlo en algo punible.

 

Por ejemplo, uno puede decir sobre algún famoso “Vaya retraso tienen en esa casa” y que te salga uno hablando de que ese famoso tiene a un familiar discapacitado y que es una ofensa lo que has dicho porque te estabas refiriendo a eso (cuando, obviamente, no era ése el caso ni la intención de la frase). Algo similar me ha ocurrido a mí esta noche. Publico una captura de Twitter que me han pasado de la enésima contradicción de un periodista (lo sé, no es muy original el tema), y añado que “no se rían de él, que bastante tiene con lo que tiene”, una frase hecha, que se suele usar mucho (https://twitter.com/search?f=tweets&vertical=default&q=”bastante%20tiene%20con%20lo%20que%20tiene”&src=typd) junto con “bastante tiene con lo suyo” (https://twitter.com/search?f=tweets&vertical=default&q=”bastante%20tiene%20con%20lo%20suyo”&src=typd).

 

A los pocos minutos, un periodista, que resulta ser amigo suyo, me envía un tuit (que borra posteriomente) diciéndome que tenga cuidado y me comienza a escribir por mensaje directo acerca de una operación quirúrgica del periodista que era objeto del tuit y que era vergonzoso que yo me riera de eso, que yo era un m**rda, que me iban a denunciar y demás lindezas. Yo le explico lo que ya he comentado aquí, que no había ninguna segunda intención, pero él continúa con el tema, sin aceptar mis explicaciones. Más tarde, en Twitter, me pide que haga pública esa conversación para evitar “manipulaciones” (irónico, cuanto menos).

 

En cualquier caso, procedo a poner tanto el tweet original, como la conversación por DM.

 

 



 

La finalidad de todo esto, es que la próxima vez que yo u otra persona, vaya a criticar el trabajo (algo que es legal, de momento) de la prensa, se lo piense dos veces por si toman represalias contra él; y así, los periodistas estén libres de algo que es el pan de cada día en su trabajo, la crítica.

 

 

Deja un comentario