Desencantado

Uno afronta esta noche del lunes al martes apesadumbrado, dándose cuenta de lo que pudo ser y no va a ser, por enésima vez. Dándome cuenta que se vuelve a desmoronar lo poco que había por falta de responsabilidad. Y de lo que me doy cuenta es que esta situación la permite la propia afición.

 

Siempre ha habido una pelea dialéctica por saber si los políticos se parecen a sus votantes o son sus votantes los que se parecen a los políticos. Y aquí tengo la sensación de que son nuestros dirigentes los que se parecen a nuestra afición. ¿Quién no conoce a aficionados que no ven con malos ojos la vuelta de Lopera, Castaño, Oliver… que supusieron de los peores años en cuanto a estructuras (dejando aparte temas judiciales)? ¿Quién no conoce a aficionados que, desde que se marchó Mel, por segunda vez lo único que les llenaba era un ansia de revancha y echar al resto? ¿Quién no conoce a aficionados que quieren que siga Merino porque le echa dos huevos y es bético? ¿O que hablan de gastarse los millones en el campo y a la mínima que se habla de un buen entrenador se dice que no porque es muy caro o porque ha conseguido éxitos con el rival? ¿Quién no conoce a aficionados cuyos pensamientos son, palabra por palabra, lo expresado por algún periodista? ¿O el que se ciega hablando de la afición de lo buenos que somos y del culito que tenemos? Algo que sería impensable si lo dijéramos en singular, por prepotente, soberbio y sobrao, pero como lo hacemos sobre un grupo es aceptable.

 

Y esto no es NI UNA SOLA EXCUSA para lo que hay dentro del club, es una explicación de por qué lo que hay dentro del club, con distintas caras, facciones, entornos… se mantendrá ad eternum, salvo que empecemos a recapacitar sobre nuestra mentalidad. Somos especiales hasta para eso, el resto de aficiones se pueden permitir ser infantes (in-fans, el que no fona, el que no habla, el que no decide), pero nosotros no, así podremos decir que somos los mejores, con razón, de una vez por todas.

 

Pidiendo ya la destitución/dimisión de Macià, caigo en que no es la primera vez que tengo esta sensación de estar cansado. En los últimos años, han llegado a este club gente que yo creía como trabajadora, más allá de su calidad o sus éxitos profesionales, pero gente de la que no dudarías que intentaría dar el máximo posible. Hablo de Garrido o Velázquez y, ahora, Eduardo Macià. Trabajadores que en los clubes donde han estado han sido eso, trabajadores, con mayor  o menor “suerte”. Sin embargo, su paso por aquí, al menos de puertas para fuera, ha sido el de vividores. Curiosamente, otro patrón que se ha cumplido es de ser gente parca en palabras, sin florituras ni discursos cercanos a la gente. Otro detalle que se ha cumplido ha sido tener a la prensa en contra, prácticamente desde un principio y, más adelante, conforme se daban los resultados, con mayor número de críticas.

 

Sin coherencia entre la afición, será imposible exigirle coherencia a nuestros dirigentes porque, ¿qué consideraremos coherente si no sabemos lo que es? Y no caigamos en el error de creer que lo que nos rodea es fiel reflejo del beticismo, tanto en la vida real como, especialmente en Internet, tiende a ver una suerte de endogamia, donde acabamos viendo sólo lo más afín a nosotros. Porque, también gracias a Internet, tenemos a un paso descubrir pensamientos diametralmente opuestos de otros béticos para poder encuadrar más nuestra opinión respecto al sentir general.

 

Sigo pidiendo que los béticos tomemos el mando. Entiendo que tenemos nuestras vidas y bastante jaleo existe ya como para meternos en otro, pero si no decides tú, acabarán decidiendo por ti, y así lo harán en su propio beneficio. Existen ya grupos que no son de mi agrado, pero que al fin y al cabo son grupos en los que puedes sindicar tu acción o ceder temporalmente la representación. Aprovechemos esa grieta participativa en la dictadura de las SADs. Que proliferen estos grupos. Que no haya que elegir entre A) o B) donde la mayoría absoluta la tenga uno u otro. Es la única salida si no queremos vernos 2 años después como ahora, como en 2010 o en una situación aún peor. Aquí uno que vive desde el exilio os anima a ello, aunque sea con pequeñas ayudas, pequeñas acciones.

 

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