El Betis no es una ONG

En mayo de 2011, el año del ascenso, Mel explotó porque los nuevos (por entonces) administradores del Betis, apoyados por los juzgados, decían que no se mantenía el contrato millonario firmado por Oliver y Mel días antes de que el de Bitton fuera relevado de sus funciones por irregularidades en las acciones de Lopera y su posterior venta.

 

Explotó Mel asegurando que “la familia Mel no es una ONG“, refiriéndose a su mujer y a su hija (casada hoy con el sevillista hijo de Del Nido) y, si bien quedó claro que ni Mel ni su familia son una ONG, lo que no ha quedado tan claro es si el Betis es o no una ONG. En las cada vez más frecuentes ocasiones en las que Mel comete fallos, un sector del Betis critica al entrenador, igual que lo hace con los propios jugadores o con “los de arriba”. Sin embargo, otro sector también crítico con jugadores, dirigentes y hasta Palmerín se tornan complacientes cuando de quien se habla es del ex-entrenador rayista; se habla de su beticismo, de lo que hizo en el pasado, de que “bastante hace con lo que tiene”, se lanzan proclamas de “con Mel hasta en Tercera”… y convierten a un club histórico en una ONG que apadrina entrenadores béticos. Esto suele quedar patente cuando se comparan situaciones similares entre nuestro actual entrenador y antiguos entrenadores y cómo lo que entonces era crítica implacable, hoy es defensa basada en excusas.

 

Mel lleva toda su carrera como entrenador buscando una ONG, en busca de una afición a la que camelarse, en equipos como Tenerife, Murcia, Getafe, Rayo o WBA, sus aficionados guardan mejores recuerdos que resultados; lo cual es muy descriptivo, al igual que lo es la defensa visceral de sus aficionados a los fallos del madrileño.

 

 

La crítica, ya lo he comentado en otras ocasiones, no sólo es aceptable, sino que es necesaria y saludable. Pero puede enquistarse cuando se critica a unos para excusar a otro. Una planificación en la que afirmó implicarse (como así también lo hizo en la del último descenso) es ahora usada para excusarle ante unos jugadores que parece que les vuelve a tocar el papel de “cojos” ante un entrenador “milagrero” que “bastante hace con lo que tiene”, otra temporada más, otro club más. Es curioso como año tras año, el entrenador ayudado por la prensa, incondicional en el apoyo a Mel y temerosa en las preguntas, se borra de declaraciones echas por él mismo sobre su opinión de la plantilla (“Tengo un Betis para competir y hacer un buen papel”“No le pongo ni un pero a la planificación”).

 

No quiero irme sin antes poner una estadística, de las que acostumbro, en la que me apoyo en parte para dejar claro que el Betis no debe ser una ONG, al menos con este entrenador.

 

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