Hablemos realidades

Una victoria más fuera de casa y es algo de lo que tenemos que empezar a sentirnos orgullosos. También es algo de lo que tenemos que reflexionar y ver si realmente, en casa, “bastante hacemos con lo que tenemos” y no se puede hacer más. ¿Ser el mejor fuera de casa significa que en casa tenemos que ser el peor? ¿Seguro que no se puede exigir más?

 

Ante esta victoria se vuelve a dar la situación de otras veces: melistas “restregando” la victoria a otros béticos cuando precisamente somos los antimelistas quienes hemos exigido un puntito más, pero no ahora, desde hace bastante tiempo. Ocurre que cuando perdemos se dice que no se puede hacer más y que los que pedimos más, exigimos mucho. Ocurre que cuando realmente se ve que sí se puede hacer más; en lugar de decirnos a los exigentes que sí, que llevábamos razón; se nos restriega de forma ilógica diciendo que no debíamos haber criticado y exigido en su momento.

 

Pongamos un ejemplo que todos recordaremos perfectamente: El año pasado, hubo un momento que estábamos deambulando, 6 puntos de 12 ante rivales de nivel bajo a los que deberíamos haber ganado. Eso exigíamos, ganarlos, y se nos acusó de todo y de que era imposible hacer más de lo que se hacía. Resulta que tras eso ganamos por goleada a los dos primeros clasificados y los melistas, en lugar de reconocer que se podía hacer más y que esa plantilla daba para más, prefirieron recordar las críticas que hacíamos para decir “Cómo pudisteis criticarlo entonces si mira lo que ha conseguido ahora”. Es todo tan ilógico que hay veces que hasta cuesta verlo y darse cuenta de la tremenda ilógica que hay detrás, quizás porque es una ilógica que se observa y es aceptada y promovida en casi todos los medios de comunicación de Sevilla.

 

Y este año igual, partidos muy interesantes al inicio de Liga ante rivales como Villarreal, Real Sociedad, Valencia… y, sin embargo, luego tenemos que arrastrarnos ante Dépor, Espanyol, Granada… porque “no hay plantilla para más y falta un extremo”. Es una detrás de otra, exigimos jugadas de estrategia y se nos dice que no, “¿Quién va a hacer las jugadas de estrategia, Tarek y Figueras?”- Ayer hay una y en lugar de reconocer que sí que podíamos exigir jugadas de estrategia, se enrocan en su postura de que no debíamos haber criticado y exigido eso en su momento.

 

Esa ilógica también ocurre cuando se dan dos discursos a la vez pretendiendo llevar razón en ambos: Si se critica sólo cuando se hace mal está feo porque es ser un ventajista y aprovechar cuando perdemos. Si también se critican cosas mejorables cuando se gana es de ser un criticón y tener algo personal contra el entrenador por criticarle aún ganando.

 

Éstas ilógicas son muy fáciles de usar en mares de declaraciones como Twitter o Facebook, donde la postura defendida un día se “borra” de nuestras mentes al día siguiente y donde es muy difícil demostrar en 140 caracteres lo incorrecto e ilógico de esos planteamientos.

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