La manipulación

Presenciamos esta semana un hecho curioso, a mi parecer. Y no es curioso por anecdótico o por novedoso, sino por la fuerza con la que se ha producido.

El que haya visto el título de este artículo ya sabrá por dónde van los tiros, espero. Desde este fin de semana, en la prensa ha empezado ganar repercusión el Betis y, desgraciadamente, no es por motivos deportivos; sino por unos cánticos de pequeña parte de la grada que, a su vez, es una pequeña parte de la afición del Betis. A mí, ese tipo de cánticos me produce bochorno, pero no es lo que me preocupa en este artículo.

Como decía, lo que me ocupa y me preocupa ahora es la manipulación de los medios y la reacción de los consumidores. La manipulación nació en el mismo momento que apareció la comunicación y es la tentación en la que puede caer cualquier comunicador. A veces confundimos la manipulación con mentir, que, efectivamente, es una forma de manipular, pero no es la única: ocultar parte de la información, dar mayor repercusión de la que tiene, dar un tono especial… todo ello son formas de manipulación, más suaves, más desapercibidas; pero que pueden tener el mismo o mejor resultado que la simple mentira.

Sin embargo, hay un momento en el que nos damos cuenta de que estamos siendo objetos de la manipulación (porque cuando alguien manipula información, manipula, o lo intenta, a la persona que recibe la información) y es cuando conocemos esa información. Es el único momento que ponemos el grito en el cielo por esa manipulación. Jamás nos dará por investigar si las informaciones que nos ofrecen sobre el “enemigo” están manipuladas y nos tomaremos a sorna cuando el enemigo se queje de esa manipulación. Gracias a eso los medios pueden manipular. Seguro que habrá un porcentaje de los consumidores contrariados, pero a cambio el resto se verán sedientos de “información” aceptando cualquier sensacionalismo.

Así que la queja de manipulación, sólo cuando nos implica directamente, me parece una falta de respeto tan grande como la manipulación en sí, ya que de ese modo estamos aceptando el juego. Estos ataques a los medios manipuladores los echaba yo en falta en otras ocasiones cuando las manipulaciones han sido mayores pero ampliamente aceptadas: verdades del barquero, porqueros, agamenones… Les hacéis el juego a esos medios que buscan obtener el máximo beneficio a su trabajo, olvidándose quizás (algunos obligados por sus jefes) de la que debería ser la finalidad última del periodismo. Pocos son los periodistas, a secas, verdaderos periodistas. Y los suelo encontrar en medios independientes, e incluso los que van por libres. Pero incluso algunos que van por libres, hacen su propia manipulación y quizás es la más efectiva porque tenemos las defensas bajas ante alguien que se supone independiente. ¿Crees que un periodista/aficionado bético no te puede manipular? ¿Crees que no puede tener intereses paralelos a los del Betis como colocar a un amigo o ídolo suyo dentro del club?

 

La manipulación, como cualquier cosa que vende, funciona porque hay gente que la compra. Dejen de comprarla, ya sea con dinero, likes, RTs, visitas… es la única forma de quitarles poder. Pero, sobre todo, dejen de comprarla cuando comente algo jugoso del “enemigo”, investiguen si es cierto o si es manipulación.

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