No quiero un cambio de entrenador

No quiero un cambio de entrenador si esa acción no trae consigo un cambio de mentalidad. ¿De qué le sirve al Betis que se cambie de entrenador si al que venga se le va a recibir a pedrada limpia? ¿De qué le sirve al Betis que se cambie de entrenador si se pita al equipo incluso cuando se esfuercen? ¿De qué le sirve al Betis que se cambie de entrenador si se sigue cayendo en el error de permitir que nos influencien los medios?

 

Lo he comentado en otros #Bravos, no podemos permitir que unos juntaletras que a veces incluso tienen problemas para formar palabras (o para saber cuándo cerrar la boca) sean los que manejen los tiempos en la actualidad de un equipo. Es muy triste que periodistas muy preparados estén intentando reemplazar a periodistas que más que periodistas acaban siendo mafiosos de barra de bar, pero es la realidad y la única forma de aportar nuestro granito de arena para que se produzca ese cambio es impedirles tener poder en nuestras opiniones.

 

Pero el enfoque de este artículo no es ése, el enfoque es evitar cometer los mismos fallos. Por descontado queda que debemos exigir un buen recambio, en caso de que se dé; por muy mal que se recibiera a Garrido o a Velázquez su nivel no era el adecuado para el Betis. Del mismo modo, teniendo claro que, para entrenar al Betis, el entrenador deba hacer funcionar al equipo incluso con el ambiente en contra, no estaría de más facilitarle el trabajo mientras muestre actitud para ello; y lo mismo con los jugadores. En caso de que se produzca la contratación de un nuevo entrenador, es muy posible que se empiece a poner las primeras piedras en contra desde la prensa (incluso hay veces que lo hacen hasta para rumores, como ocurrió con Sergi Barjuán), a lo que se deberá responder del mismo modo que cuando han insinuado cosas sobre Rubén Castro y el maltrato: cerrar filas alrededor de lo nuestro (siempre que lo merezca, claro está).

 

Eso, además permitirá que nuestro devenir no dependa “tanto” del entrenador y que si, por ejemplo, continúa Pepe Mel, se le exija lo que haya que exigirle sin que sus amigos periodistas con artículos que más que artículos son publirreportajes, defensas a ultranza del entrenador, marquen en modo alguno la exigencia necesaria. Que si siempre hablamos del total desconocimiento que hay en Madrid (Los Manolos, El Chiringuito…) sobre lo que realmente ocurre en la Ciudad del Betis, no caigamos en el error de aceptar como válido comentarios del tipo “Pepe Mel es el entrenador perfecto que podéis tener”, “Es muy bético”, “siente los colores”, “es como un aficionado más”, “estáis hecho el uno para el otro”, “bastante hace con lo que tiene”, “ha nacido para entrenar al Betis” y demás sentencias que lo único que hacen o intentan es tapar el análisis racional que debemos hacer. Que estamos hablando de un entrenador que en nuestra historia, como recientemente han mostrado los compañeros de El Tintero Verdiblanco y de Betis Stats, es de lo más normalito en cuanto a resultados en Primera División, llegando a ser el peor de los 11 entrenadores con más de 50 partidos entrenando en el Betis.

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