Sin alternativa

Éste es el enésimo artículo de un bético criticando a la afición.

 

Como no podía ser de otro modo, lo estamos haciendo mal. Hoy por hoy, criticar sirve de muy poco, más allá de la capacidad que tiene para descargar un poco la malafollá que tenemos después de cada partido del Glorioso.

 

Conseguir representación

Poniéndonos en el peor de los casos (que es muy probable que no se aleje mucho de la realidad), ni Haro y Catalán ni Castaño tienen el más mínimo interés en que la situación deportiva del Betis mejore, a no ser que eso les reporte algún beneficio particular. Partiendo de ese punto, debemos pensar en cómo el aficionado medio puede entrar en el Betis. Hoy por hoy, esa posibilidad pasa por formar un grupo similar a lo que hizo ABA en su momento, ellos tenían un porcentaje que no les era suficiente para hacerse con el Betis y por tanto, pidieron el apoyo (arrastrándose) para llegar a dicho porcentaje. En cierto modo, a nosotros nos pasa algo similar: nuestro porcentaje tampoco nos es suficiente (entre otras cosas porque es un 0%); y por tanto, deberíamos seguir los mismos pasos que siguieron HyC.

 

Con eso conseguiríamos dos cosas: por un lado, aumentar nuestro porcentaje y por otro lado, quitárselo a HyC, quitándoles con ello parte del poder que tienen. Y ya hemos visto lo que hacen por conseguir unas míseras acciones, sólo que están acostumbrados a conseguirlas a base de avasallar al bético medio, si esas acciones las tuviera un grupo fuerte, no les valdría con el avasallamiento, por lo que les tocaría hincar la rodilla y sentarse con un interlocutor al que no le valdría el “es que Castaño es peor”, sino una serie de decisiones firmadas y certificadas.

 

Con la creación y la acumulación de acciones por parte de ese grupo, a HyC le quedarían dos opciones: capitular y aceptar que van a tener que ceder en determinadas propuestas o, seguir para adelante, quitándose definitivamente la careta (a su vez, obligaría a quitarse la careta a los grupos accionariales que ahora les apoyan). En cualquiera de esas dos opciones, no nos encontraríamos peor que ahora, incluso aunque el pacto con HyC no fuera posible, al menos seguiríamos conservando un grupo accionarial relevante de cara a tener poder de decisión en cada uno de los puntos de las juntas, cosa que hoy día no tenemos.

 

Situación actual

Viendo un poco los datos de la última junta tenemos lo siguiente:

  • Ahora Betis Ahora se presentó con un 27% de acciones en la mano.
  • Castaño se presentó con un 25% de acciones en la mano.

Dando casi por imposible arañar acciones del lado de Farusa, nos queda el lado de Ahora Betis Ahora, 27% de acciones, que se repartían más o menos así:

  • 9% de HyC (5 y 4 respectivamente)
  • 4% de BxV
  • 2% de PNB
  • 2% de la FH
  • Un 10% restante sumado entre peñas y béticos a título particular que apoyaron a ABA.

Precisamente ese último porcentaje es donde podemos rascar algo, con béticos a los que no les quedó más alternativa que votar a favor de HyC porque la otra opción era votar a favor de Castaño. También se podría llegar a contar con ese 2% de PNB, por el mismo motivo.

 

Además de eso, sigue habiendo un porcentaje de acciones de béticos a los que se les podría animar con un proyecto que cuente con el beneplácito de la mayoría del beticismo, aunque sólo sea en las formas: muchos béticos tenemos ideas muy dispares de entrenadores, jugadores… nombres concretos, pero muchos compartimos las metodologías que creemos que se deberían llevar a cabo para conseguir éxitos.

 

Utilizar el altavoz

Tener un grupo accionarial sirve para tener un altavoz y, muy importante, para tener un fin claro por el que luchar. Todos, cuando nos cabreamos, solemos entrar a Twitter a berrear (yo el primero), pero tras esa berrea seguimos igual que al inicio, dependiendo de que a alguien en los despachos del BV le de por tomar alguna decisión.

 

Además, es muy probable que nuestra berrea pase desapercibida en ese mar de berreas que son las redes sociales. Sin embargo, formando parte de un grupo importante, tenemos ambas cosas: un altavoz en el que nuestras berreas — que pasarán a llamarse propuestas (queda más elegante) y a tener un contenido más estructurado y más extenso — serán amplificadas; y el fin de conseguir que esas propuestas lleguen a buen puerto, para lo que contaremos con ese porcentaje de acciones.

 

Desde esa plataforma, no sólo tendremos la oportunidad de mostrar nuestras propuestas, sino que además servirán de incentivo para los béticos que tuvieran un par de acciones y se encontrara aún dudosos de lo que hacer, lo cuál permitiría que nuestro porcentaje de acciones aumentará.

 

Todo esto es pa ná

Peeeero, lo más probable es que nada de esto ocurra, lo más probable es que el bético medio siga berreando en su entorno y no pase a mayores, porque es lo que tienen las críticas, que en general sólo sirven como válvula de escape, permitiendo que la situación no explote. Por lo tanto, seguiremos criticando cada fin de semana, de poquito a poquito, y en la próxima junta, volvamos a decidir entre susto o muerte; y, en ese tipo de situaciones, las dos opciones a elegir no se suelen molestar mucho en mejorar a su pésimo contrincante, ¿quién lo haría?