Tranquilidad

En nuestras vidas, buscamos pequeños oasis de tranquilidad, un día calmado entre tanto bullicio parece un regalo que sabemos apreciar muy bien.

Sin embargo, una tranquilidad total puede (suele) tornarse en aburrimiento. ¿Quién jugaría en el modo amateur del FIFA (o el PES, si no tiene buen gusto) para ganar todos los partidos 10-0 contra la máquina? Siempre buscamos desafíos, algo con lo que entretenernos y lo mismo pasa en el fútbol, yo detesto las temporadas vagabundeando en tierra de nadie, sobre todo cuando esa falta de objetivos acaba por relajar al equipo, resultando en coquetear con el descenso.

 

En esta temporada ya iniciada se nos habla de un año tranquilo, con expectativas de no descender, de andar en mitad de la tabla y, sinceramente, creo que así será, que nos situaremos en un 8º-10º puesto en el mejor de los casos. Habiendo dicho lo anterior, creo que deberíamos fijarnos una meta, si conseguir un 10º lo haremos de forma “tranquila”, ¿por qué no intentar puestos de Europa League de forma “intranquila”? Desafiémonos para conseguir el máximo rendimiento. El año siguiente al ascenso, estuvimos de forma “tranquila” (sin olvidar esos 10 partidos sin ganar con un empate de por medio, justo cuando nos colocamos 1º en la jornada 5, y terminar 17º en la jornada 15) vagabundeando por mitad de la tabla. ¿Qué hubiera pasado si ese año hubiéramos peleado por el 6º puesto? Al fin y al cabo, en la jornada 34, estábamos a 1 sólo punto de situarnos en esa posición, que finalmente la terminó ocupando el Levante.

 

Algo similar ocurrió en la temporada siguiente, cuando entramos en Europa League. En enero de esa temporada, con el equipo 4º, se habló que tranquilamente entraríamos en Europa League. La historia acabó como todos sabemos, relajación general (a pesar de traer a Pabón, que tuvo una muy buena participación) y terminamos en 7ª posición. ¿Quién sabe lo que hubiera pasado si hubiéramos mantenido la tendencia de la primera vuelta (y con la incorporación del ya mencionado Pabón)? En cuestión de números, si los 34 puntos en la primera vuelta los hubiéramos simplemente igualado en la segunda vuelta, nos hubiera dado para quedar 4º (68 puntos, frente a los 66 de la Real Sociedad, equipo que ocupó ese 4º puesto).

 

Esta pasada temporada, cuando ya ascendimos ante el Alcorcón, en lugar de buscar el siguiente objetivo (obtener los máximos puntos posibles, 90; conseguir que Castro marcara más goles aún…), nos quedamos con que había terminado siendo un ascenso tranquilo, el resultado fue perder los dos últimos partidos de una manera bastante fea.

 

¿Fue malo mantenernos el primer año? ¿Fue malo entrar en Europa League el segundo año? ¿Fue malo este último ascenso? En absoluto. ¿Fueron mejorables todos aquellos datos? Totalmente.

 

Cuando los hijos estudian, se les suele decir que aspiren al máximo, aunque para aprobar sólo se necesite un 5 porque lo que suele pasar es que quien aspira a un 10 acaba siendo más probable que apruebe que quien aspira a un 5, incluso en igualdad de condiciones. Por lo anterior, creo que este año deberíamos tener la mentalidad de que si nos lo trabajamos mucho, si damos el 100% y tenemos esa pizca de suerte (de la que se busca, se trabaja y se entrena) podríamos llegar a entrar en Europa League. No creo realmente que entremos, pero… ¿quién sabe?

 

Apunte final: efectivamente este es un artículo de los de guardar para, en caso de fatal descenso, pasarlo por la carita de su autor. ¿Qué le voy a hacer? Me aburre la tranquilidad.

Deja un comentario