Acerca de Merino…

Ahora que se hace oficial la vuelta del ansiado entrenador madrileño, Pepe Mel, asistimos irremediablemente a la “destitución” (entrecomillado, puesto que vuelve a sus funciones anteriores) del exjugador gaditano, Juan Merino.

Ahora que termina su exitoso paso como entrenador del primer plantel bético, hagamos un repaso de su carrera profesional.

La vida profesional de Juan Merino ha sido, mayoritariamente, de color verdeiblanco. Formado en las categorías inferiores del Betis, jugó su primer partido oficial en Liga con 19 años ante los aficionados culés, un (lejano ya) 11 de febrero de 1990. Días antes ya había debutado en Copa ante el Logroñés. Como muestra de su importancia durante el periodo que vistió las trece barras (12 temporadas), Merino jugó 315 partidos, repartidos entre Primera División (203) y Segunda División (112), lo que lo sitúan dentro de un muy meritorio top 5 entre los jugadores que más partidos han defendido nuestro escudo, solo superado por míticos como Esnaola, Gordillo, Cardeñosa y Javier López.

Durante esta travesía como futbolista vivió grandes momentos (una final de Copa del Rey, un tercer puesto en Liga y dos ascensos), pero también grandes decepciones, como los dos descensos de categoría.

Tras los servicios prestados como bético, jugó 5 temporadas en el Recre, hasta que decidió colgar las botas y volver, ya fuera como segundo entrenador del Betis de Chaparro o Nogués, o como miembro de la Secretaría Técnica del club.

Tras esto, volvió a los banquillos, en la temporada 2010/11, como segundo del ex-sevillista Pablo Alfaro. Pudo ocupar el banquillo en esa misma temporada, tras la destitución de Alfaro en la jornada 8 del campeonato, pero debido a la falta de cualificación para el puesto, siguió como segundo de Ríos. La siguiente temporada no fue satisfactoria, siendo despedido en diciembre.

Ya este año, y junto a otro jugador recordado, Jesús Capitán “Capi”, forman parte del cuerpo de entrenadores béticos, concretamente, del Betis “B”. A pesar de las dudas por su contratación en verano, Merino y Capi han sabido ganarse con resultados la experiencia de entrenar a un filial que asciende a 2ª B, logrando mantener al equipo en posiciones altas, y obteniendo resultados que permitirían, de seguir la racha, disfrutar de la consecución del objetivo de forma holgada.

Esta trayectoria, es la que ha motivado que el Consejo Bético se haya fijado en Merino para sustituir provisionalmente a Velázquez, dotando al banquillo de una disminución de presión que se hacía necesaria.

Si bien su juego no convencía y había muchos escépticos (entre los que un servidor se incluye) que no apostaban por una gran mejora del equipo, Merino ha conseguido lo que siempre se demanda en un equipo de fútbol, resultados. Aderezados, eso sí, con mucho coraje y pundonor, algo que en el Betis nunca debería faltar. Un 4 de 4, una racha inmaculada, sin goles en contra en Liga, colocándonos en una 3ª posición, empatado a puntos con un Sporting que sigue imbatido y con una plantilla que, como se ha visto después del partido contra el Racing, está enchufada. Su único borrón en esta trayectoria, la eliminación copera ante un rival de Primera División en horas bajas, que creo no es óbice para desprestigiar la gran labor que ha realizado y el buen servicio prestado.

Por todo esto, la afición, creo que de forma justa en esta ocasión, ha sabido brindar una despedida como se merece (por primera vez en unos años) a un entrenador. Ahora le toca a Mel mantener esta inercia ganadora. Viene en el mejor momento posible, con un Betis que se está codeando con los equipos que están más arriba en la tabla. Mel, no se confíe como en temporadas pasadas, porque por debajo, vienen técnicos apretando fuerte.

Desde aquí, quiero mandar mi más sincero agradecimiento a Merino, que si bien, es algo exagerado (por el poco periodo que ha ocupado el banquillo), ha devuelto esperanza, color y Betis a este equipo.

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