El “Juego de Tronos” verdiblanco

Una de las series televisivas del momento es, sin duda, Juego de Tronos. Basada originalmente en la saga literaria “Canción de Hielo y Fuego”, de George R. R. Martins, cuenta la historia de cómo ciertos personajes maquinan para alcanzar el poder en un mundo ficticio, ambientado en la época medieval.

¿Qué tiene que ver esto con el Betis?

Bueno, para empezar, el contexto histórico se asemeja mucho. Durante la época de Lopera, la entidad vivía en una especie de Edad Media; el club se gestionaba de forma ineficiente, ineficaz y sin una planificación adecuada a un club con esa masa social (cosa que ha variado muy poco en el tiempo, seguimos dirigidos de esa forma). Lopera tenía el “trono de hierro” (famoso trono de los reyes de Poniente, en el libro del autor) y se apoyaba en una serie de personajes secundarios, cada uno centrado en una labor específica (cual consejeros del rey). Los había encargados de la Secretaría Técnica, de la Cantera… Pero en realidad, era Lopera el que hacía y deshacía a su antojo (y mientras tanto, presuntamente, se llevaba “sus premios”.

Pero todos los reyes dejan de serlo alguna vez, y finalmente entró Oliver, con el consentimiento de Lopera. Oliver es un tipo de lo más característico. Solo echar un vistazo a su currículum, nos damos cuenta de que está ahí solo por ser un desvalijador, un buitre que se alimenta de carroña. Oliver trajo a los mejores de 2ª, trajo a un entrenador que luego sería el ídolo de la afición, pero a costa de no pagar nada de eso. Incluso cuando se iba, renovó por cantidades prohibitivas a Mel, y éste, sabedor de cómo estaban las arcas, aceptó. Podemos decir que Oliver es el Geoffrey Baratheon verdiblanco, alguien arrogante, mezquino y sin una pizca de saber cómo llevar adelante un proyecto. Además, de sumir en la pobreza (aún más) el club.

De eso hace mucho tiempo, y ascensos, competitividad en primera, clasificación para Europa y descensos, incluyendo instrucciones judiciales, entra en escena el verdadero “Juego de Tronos” verdiblanco. Como en la serie de ficción, varios personajes se intentan alzar con el poder. Todos creen, por unos u otros motivos, tener opciones de llegar a la presidencia bética. Todos luchan entre ellos. Y todos ganan, y el Betis sigue perdiendo.

Desde el pasado y actual consejo, pasando por demás asociaciones que se jactan y presumen de ser más béticas que el escudo, deberían de arrimar el hombro para llevar al Betis a lo más alto. No limitarse a atacar a unos u otros según los intereses que se tengan o los asientos que se ocupen dentro del club.

¿Alguien duda que traerse a Mel ha sido un movimiento por parte del consejo para tener un escudo? Merino demostró en cuatro partidos que podía encargarse del equipo. Sin embargo, no tiene el carisma de Mel, no va a convertir al club en la balsa de aceite que es hoy día. Mel es el opio para el pueblo que necesitan. ¿Porqué PNB, tan crítica en anteriores años, ahora no hace su cometido?¿Dónde está el famoso músculo financiero que llevamos años esperando?

Preguntas que no hacen falta responder, si nos sabemos situar en el tablero de ajedrez que es hoy día el Betis.

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