¡Cómo hemos cambiado!

Han pasado exactamente 5 meses. Media temporada para los más futboleros. El pasado 23 de noviembre el equipo de Julio Velázquez tocaba fondo. Tras 14 irregulares jornadas, el Betis caía en casa ante el rival del próximo sábado, un Club Deportivo Alavés que llegaba a la capital hispalense situado en mitad de la tabla, dispuesto a sacar partida de la inestable situación del conjunto bético. El equipo vasco puso la intensidad, el juego, e incluso algún gol de bellísima factura, y se llevó sin mayores problemas los puntos del Benito Villamarín pese a la tímida mejoría bética de la segunda parte.

 

El esperpéntico partido propició (o precipitó) lo que a todas luces era inevitable. Remodelación completa de la directiva del club, con la llegada a la presidencia de Juan Carlos Ollero y paso al lado de quienes se suponía eran responsables de la turbulenta situación del club. Y de la mano, salida de Julio Velázquez, el entrenador joven, arregladito, que hablaba tan bien que ni sus jugadores, ni probablemente él mismo se entendía. Velázquez llegó al Betis en verano de 2014 procedente del Real Murcia, dispuesto a capitanear un proyecto que comenzó a tambalearse en la primera jornada. No implantó su idea de juego (si la tiene) y desde luego no sacó provecho a la que sin duda era la oportunidad de su vida.

 

Pero el ridículo partido del 23 noviembre, hace media temporada, sirvió para empezar a reconstruir el modelo. Llegó la chapuza de Juan Merino, chapuza porque una interinidad de cuatro partidos no tiene pies ni cabeza. Pero lo cierto es que esa interinidad no le podría haber salido mejor al Betis. Aquellos 12 puntos tendrán una importancia capital si finalmente se consigue el objetivo. Además, y sobre todo, normalizó el proceso de cambio, importante en cualquier organización y crítico cuando se habla de una tan pasional como el equipo de las 13 barras.

 

El resto ya es conocido, vuelta de Mel y tras un comienzo titubeante, el equipo ya está donde debía estar. El equipo tiene una idea de juego. Un equipo serio, mucho menos espectacular que el que ascendió allá por 2011, al que no es fácil hincarle el diente y que hace que el partido se le haga muy largo al rival. Han pasado 5 meses, media temporada, pero ahora sí se ve un equipo que, sin llegar a la altura de su afición, marca las diferencias en una categoría dominada por la igualdad. Y restando jornadas.

 

#VOLVEREMOS

Deja un comentario